|
TANINOS CONDENSADOS: NUEVA ALTERNATIVA
EN EL CONTROL DE LAS NEMATODOSIS GASTROINTESTINALES DE LOS PEQUEÑOS RUMIANTES
Aranzazu Mateos-Sanza, Koldo Osoro-Otaduyb, Luis Miguel Ortega-Moraa, Ignacio Ferrea
a Departamento de Sanidad Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid, Ciudad Universitaria s/n, 28040 Madrid, España.
b Área de Sistemas de Producción Animal, Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA), Consejería de Medio Rural y Pesca, Principado de Asturias, 33300 Villaviciosa, España.
Las gastroenteritis parasitarias en ovejas y cabras en pastoreo constituyen un problema de primera magnitud, por lo que su estudio y tratamiento son siempre temas de alto interés. A las aplicaciones de antihelmínticos se suman nuevas vías como la mostrada en este artículo.

Las nematodosis gastrointestinales son los procesos parasitarios mas frecuentes e importantes que afectan a los ovinos y caprinos en pastoreo. El método de control más frecuentemente utilizado es la administración de antihelmínticos coincidiendo con las épocas de riesgo, aunque la aparición de cepas de nematodos resistentes a los fármacos más utilizados ha estimulado la búsqueda de nuevas estrategias de lucha antiparasitaria. Los taninos condensados, metabolitos secundarios de las plantas, pueden ser una de las alternativas posibles para el control de estas parasitosis. En este artículo se revisan los estudios más relevantes realizados hasta el momento sobre las propiedades antihelmínticas de los taninos condensados.
INTRODUCCIÓN
Las nematodosis gastrointestinales son los procesos parasitarios más frecuentes e importantes de los pequeños rumiantes en pastoreo. Los sistemas extensivos de explotación en áreas de clima húmedo y templado favorecen no sólo la presentación de estas parasitosis, sino su persistencia a lo largo del tiempo. En España, se estima que la frecuencia de estos procesos en los pequeños rumiantes es casi del 100% (Valcárcel et al., 1999). Generalmente son infecciones de curso crónico, siendo las alteraciones digestivas, el retraso en el crecimiento y la anemia las manifestaciones clínicas más características. La acción patógena de estos nematodos parásitos ocasiona la reducción de la ingestión voluntaria de alimento y de la digestibilidad, originando un menor rendimiento de los animales con disminución de la ganancia de peso y de las producciones.

Actualmente, el control de las gastroenteritis parasitarias de los rumiantes se basa en la administración de antihelmínticos a los animales en las épocas de mayor riesgo de infección. Sin embargo, el uso indiscriminado de estos fármacos y la ausencia de otras alternativas capaces de mantener estas parasitosis dentro de unos márgenes aceptables, ha permitido la aparición de cepas de helmintos resistentes a estos productos quimioterapéuticos (Prichard, 1990; Prichard y Ranjan, 1993). La presentación de resistencia a los antihelmínticos es especialmente elevada en el ganado caprino (Jackson et al., 1992). Este hecho, junto al coste económico y humano de la administración de fármacos y la problemática añadida del mantenimiento de periodos de supresión, hace necesaria la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas.
INFLUENCIA DE LA ALIMENTACIÓN SOBRE LAS NEMATODOSIS GASTROINTESTINALES
Tanto desde el punto de vista productivo como sanitario, existe un interés creciente en conocer cómo el estado nutritivo del hospedador puede influir en la población parasitaria, especialmente en el caso de las nematodosis gastrointestinales. Es importante, por una parte, determinar hasta qué punto el estado nutritivo del hospedador condiciona la mayor o menor alteración del metabolismo causada por la acción patógena del parásito; y, por otra, cómo la disponibilidad de nutrientes influye en la capacidad del hospedador para establecer una respuesta eficaz frente al establecimiento y/o desarrollo de los parásitos. Un hecho de gran interés cuando se cuantifica la importancia y gravedad de las gastroenteritis parasitarias, además de la intensidad parasitaria, es conocer las especies implicadas. En términos generales, los nematodos gastrointestinales reducen indirectamente la disponibilidad de nutrientes para el hospedador al disminuir la ingestión voluntaria y la eficacia de utilización de los mismos (Coop y Kyriazakis, 2001).

Los nutrientes ingeridos con la dieta se distribuyen siguiendo un gradiente de prioridad con respecto a las necesidades y al estado productivo del animal. El objetivo inmediato es asegurar la supervivencia del individuo; por ello, su destino inicial es el mantenimiento de la homeostasis, sea cual sea su estado productivo. Una de las alteraciones metabólicas más frecuentes derivadas de la acción directa del parásito es la pérdida de proteína endógena, consecuencia de una reducción en su capacidad de retención en los animales parasitados, más que de una disminución en su capacidad de absorción (Kimambo et al., 1988). Experimentos realizados durante la década de los ochenta del siglo pasado demostraron que las pérdidas ocasionadas por la infección de Trichostrongylus colubriformis en el ganado ovino pueden llegar a suponer de 20 a 125 g de proteína por día (Poppi et al., 1986). En el caso de la infección por Haemonchus contortus, puede existir una pérdida diaria del 10% del volumen sanguíneo total (Parkins y Holmes, 1989). Por tanto, en el animal parasitado se produce una redistribución de los nutrientes, y aunque el objetivo principal sigue siendo el mantenimiento de la condición corporal, ésta se reduce ante la necesidad de reponer las pérdidas provocadas por la acción patógena del parásito.

La modificación experimental de los componentes de la dieta de los rumiantes ha permitido comprobar que existe una relación directa entre el estado nutritivo del hospedador y su capacidad para disminuir los efectos adversos del parasitismo. Cuando se comparó el efecto de la modificación del contenido energético y proteico de la dieta en corderos parasitados por T. colubriformis, se comprobó que aquellos corderos que recibieron una mayor concentración de proteína en la dieta soportaron mejor la infección que aquellos en los que se incrementó la fracción energética (Bown et al., 1991 a, b). Kyriazakis et al. (1994) confirmaron los resultados anteriores, suministrando a corderos, también parasitados por T. colubriformis, dos raciones con el mismo contenido energético, pero diferente concentración proteica.

El efecto general de la suplementación proteica en la dieta, es una mejora de los parámetros sanguíneos, ganancia de peso y producción cárnica, lechera y lanar, en comparación con la oferta de cantidades moderadas o bajas de proteína en la dieta (Coop y Holmes, 1996; Coop y Kyriazakis, 2001). La suplementación proteica también influye en los mecanismos efectores de la respuesta inmune. Estudios previos han puesto de manifiesto que en los corderos parasitados se produce un incremento de la respuesta inmune de base celular en la mucosa gastrointestinal, aumentando el número de eosinófilos, leucocitos y mastocitos si se compara con animales que no han recibido dicha suplementación (van Houtert et al., 1995). Además, se ha comprobado que muchos de los componentes del sistema inmune, como mucoproteínas, leucotrienos, citoquinas e inmunoglobulinas, necesitan un gran aporte de aminoácidos, muchos de ellos esenciales y, por tanto, no sólo es necesario un aporte adecuado de proteína sino que ésta sea de calidad. Este incremento de la respuesta inmune provoca una reducción de la eliminación fecal de huevos, así como de la fecundidad de las hembras y supervivencia de los helmintos (Kyriazakis et al., 1996; Athanasiadou et al; 2000 a).
PLANTAS BIOACTIVAS Y METABOLITOS SECUNDARIOS
Desde la década de los sesenta del siglo pasado se conocen las propiedades nematocidas de ciertas plantas, denominadas plantas bioactivas, así como de sus extractos. Dicha actividad se atribuye a metabolitos secundarios presentes de forma natural en su composición (Taylor y Murant, 1966). Estudios posteriores han puesto de manifiesto que los taninos condensados son los metabolitos secundarios más prometedores, y su presencia en forrajes que puedan formar parte de la alimentación de los rumiantes supone una estrategia a tener en cuenta en el control de las nematodosis gastrointestinales (Athanasiadou et al., 2001 b). Estos metabolitos son en su mayoría factores antinutritivos que disuaden del consumo de la planta (Palo y Robbins, 1991). Su concentración varía en función de la especie vegetal, así como de la parte de la planta, existiendo mayor concentración en los órganos de más valía, principalmente en la flor y en las hojas jóvenes (Álvarez del Pino, 2002). Un consumo excesivo de taninos por parte de los rumiantes puede provocar desde la reducción de la ingestión voluntaria de alimento y alteración de la digestibilidad hasta la muerte del animal (Barry y MacNabb, 1999). Sin embargo, estudios recientes han puesto de manifiesto que su consumo moderado en condiciones controladas puede tener efectos beneficiosos para los animales, tales como la reducción de la degradación ruminal de la proteína de la dieta o un efecto preventivo en la aparición de timpanismo (Hervás et al., 2000).
TANINOS CONDENSADOS
Entre los metabolitos secundarios de las plantas, los taninos condensados han recibido una especial atención, tanto por su actividad antihelmíntica como por su alta concentración en ciertos forrajes. Se distinguen dos tipos de taninos en función de sus propiedades bioquímicas: hidrolizables y condensados. Los taninos condensados, también denominados proantocianinas, son compuestos polifenólicos que no se degradan a su paso por el rumen. Al no ser hidrolizados, no son absorbidos y, por tanto, su carácter tóxico comparado con otros metabolitos secundarios de las plantas es menor.
La gran mayoría de los forrajes que contienen taninos en su composición son leguminosas, cuyo valor nutritivo es mayor al de los pastos habituales de gramíneas. Su contenido proteico es superior a 15%, mientras que en un pasto de gramíneas el contenido medio en proteína generalmente no suele superar el 10%. Los taninos condensados presentan además un valor añadido, al ser capaces de formar complejos con la proteína metabolizable de la dieta y otros polímeros como la celulosa o hemicelulosa. La unión proteína-tanino es dependiente del pH del medio, manteniéndose estable a un pH comprendido entre 4 y 7, de tal manera que la fracción proteica no se ve afectada por el metabolismo ruminal y llega íntegra al intestino, donde la diferencia de pH del medio (pH 2-5) provoca la disociación del complejo. Este hecho incrementa la disponibilidad de proteína en el intestino delgado, donde será absorbida, pudiendo compensar así las pérdidas proteicas consecuentes al parasitismo y de forma indirecta incrementar la respuesta inmune en el intestino (Mangan, 1988).

A continuación, realizaremos una revisión breve donde se incluyen los estudios que hasta el momento se han llevado a cabo sobre las propiedades antihelmínticas de estos compuestos, poniendo de manifiesto las conclusiones más relevantes y el futuro de esta nueva estrategia terapéutica.
PROPIEDADES ANTIHELMÍNTICAS DE LOS TANINOS CONDENSADOS
Recientemente se ha demostrado que aquellos rumiantes parasitados por nematodos gastrointestinales que consumen forrajes con taninos condensados en su composición, experimentan una reducción de la intensidad parasitaria cuando se comparan con aquellos que reciben forrajes de las mismas características, pero carentes de taninos (Houdijk y Athanasiadou, 2003; Niezen et al., 2002).
Experimentos in vitro
Los estudios in vitro realizados hasta el momento han investigado si realmente existe una acción directa de los taninos condensados sobre los nematodos gastrointestinales (ver Cuadro 1). La metodología de todos estos estudios es similar. Las principales especies de nematodos gastrointestinales que parasitan a los pequeños rumiantes son puestas en contacto directo con diferentes concentraciones de extracto crudo de taninos condensado (quebracho), obtenido de árboles tropicales de diferentes géneros (Schinopsis y Plagiochila, entre otros). La mayoría de estos estudios han valorado la actividad antihelmíntica de dichos extractos determinando la capacidad migratoria de las larvas de tercer estadio (L3) de los nematodos a través de una malla de nailon de 20 mm de tamaño de poro.
Lorimer et al. (1996) comprobaron que la aplicación de extracto crudo de Plagiochila stephensoniana (quebracho) reduce la capacidad migratoria de las L3 de T. colubriformis. Recientemente, Athanasiadou et al.
(2001 b) realizaron un ensayo donde determinaron el desarrollo y viabilidad de las L3 de H. contortus, Ostertagia circumcincta y Trichostrongylus vitrinus tras la incubación con quebracho procedente de Schinopsis spp., observando una relación lineal entre la viabilidad larvaria de las diferentes especies y la concentración de quebracho a la que fueron expuestas (a mayor concentración de quebracho menor viabilidad), siendo O. circumcincta la especie más afectada.
Otros experimentos in vitro de interés son aquellos que han utilizado extractos de taninos condensados obtenidos de especies forrajeras consumidas de forma habitual por los rumiantes. Molan et al. (2000 a) incubaron larvas infectantes de Dictyocaulus viviparus y de diversos nematodos gastrointestinales con extractos de taninos condensados procedentes de Lotus pedunculatus, Lotus corniculatus, Hedysarium coronarium y Onobrychus viciifolia. Todos los extractos provocaron una reducción de la supervivencia y capacidad migratoria de las larvas, siendo el extracto de tanino condensado obtenido de O. viciifolia el que indujo una mayor inhibición. También compararon el efecto de los extractos de taninos condensados procedentes de siete forrajes (L. pedunculatus, L. corniculatus, H. coronarium, O. viciifolia, Dorycnium rectum, Dorycnium pentaphyllum y Rumex obtusifolius) sobre la capacidad migratoria de L3 de T. colubriformis. En todos los casos se observó inhibición de la capacidad migratoria de las larvas, principalmente con el extracto de D. pentaphyllum (Molan et al., 2000 b).
Niezen et al. (2002) y Molan et al. (2002) comprobaron que la administración de taninos condensados no sólo tiene efecto sobre las larvas infectantes. En ambos estudios se utilizó T. colubriformis y se comprobó la viabilidad de huevos y la maduración larvaria tras la incubación con extractos de taninos condensados procedentes de diferentes especies forrajeras. En el experimento realizado por Niezen et al. (2002) se observó una reducción de la eclosión de huevos y de la maduración larvaria, especialmente en el caso de los corderos que recibieron Dorycnium. Molan et al. (2002) concluyeron que la adición del extracto de tanino, previa a la eclosión de los huevos, es más eficaz, observándose una reducción en el porcentaje de huevos que una vez eclosionados son capaces de evolucionar a L3. En este estudio, los extractos procedentes de R. obtusifolius fueron los que demostraron mayor eficacia.
Experimentos in vivo
La gran mayoría de los experimentos in vitro han sido complementados con estudios in vivo, principalmente en ganado ovino, donde se han realizado infecciones controladas con las principales especies de nematodos gastrointestinales. El objetivo de estos estudios, cuyos resultados se resumen en el Cuadro 2, fue determinar si la actividad antihelmíntica de los taninos condensados se modifica o se mantiene en el animal; y valorar hasta qué punto, estos extractos o los forrajes de los cuales proceden, pueden ser incluidos en la dieta de los rumiantes parasitados sin que se manifiesten los efectos nocivos derivados de sus características antinutritivas.
Niezen et al. (1998a) compararon los efectos de L. pedunculatus y Lolium perenne administrados ad libitum en corderos infectados experimentalmente con O. circumcincta y T. colubriformis. Con el fin de demostrar si los taninos condensados tienen actividad antihelmíntica directa o si ésta es un efecto secundario a la mejora nutritiva que ocasiona en el animal, a la mitad de los animales de cada grupo experimental se les administró polietilenglicol. El polietilenglicol tiene la capacidad de inactivar los taninos del forraje haciendo que éstos sean incapaces de unirse a la proteína de la dieta. La principal observación de este experimento fue el incremento en la ganancia de peso y la disminución en el número de vermes adultos de O. circumcincta que se registró en los animales que recibieron L. pedunculatus en comparación con los que recibieron L. perenne. Sin embargo, los resultados obtenidos con la administración de polietilenglicol no fueron concluyentes.

Siguiendo el mismo modelo experimental, pero utilizando animales infectados de forma natural, Niezen et al. (1998 b) evaluaron los efectos de seis forrajes: tres forrajes con taninos condensados en su composición (H. coronarium, L. corniculatus y L. pedunculatus) y otros tres carentes de taninos (Medicago sativa, Plantago lanceolata y Lolium perenne/Trifolium repens), valorando la eliminación fecal de huevos de los estrongilados gastrointestinales, la ganancia de peso y la intensidad parasitaria en el momento del sacrificio. Se observó que los animales que recibieron L. pedunculatus y H. coronarium fueron los que experimentaron una mayor ganancia de peso y los menos afectados por el parasitismo intestinal. Los animales que recibieron H. coronarium fueron los que mostraron menor recuento fecal de huevos e intensidad parasitaria en la inspección posmortem. Los géneros de nematodos gastrointestinales estudiados fueron: Ostertagia, Trichostrongylus, Haemonchus y Nematodirus.
Sin embargo, uno de los principales inconvenientes de la administración de estos forrajes es el desconocimiento de la concentración real de taninos condensados que se le suministra al animal. En los experimentos realizados por Athanasiadou et al. (2000 a, b, 2001 a, b) se administró a los animales concentraciones conocidas de quebracho con el pienso, lo que permitió una mejor evaluación de la eficacia de estos compuestos sobre los nematodos gastrointestinales. En uno de los experimentos se evaluaron los efectos a corto plazo de la administración de taninos condensados (Athanasiadou et al., 2000a). A corderos infectados experimentalmente con T. colubriformis se les suministró pienso suplementado con 8% de quebracho durante siete días, observándose que a los dos días después de la administración del mismo se produjo una reducción del 50% en el recuento fecal de huevos. Al sacrificio, el recuento del número total de vermes en el intestino fue del 30% inferior al de los animales que no recibieron quebracho. Posteriormente y como continuación de este experimento, realizaron un nuevo ensayo donde investigaron las consecuencias a largo plazo (10 semanas) de la administración de quebracho a diferentes concentraciones (0%, 3% y 6 %) en corderos infectados experimentalmente con T. colubriformis (Athanasiadou et al., 2000 b). Durante la primera parte del experimento (5 primeras semanas) observaron que, en los corderos que recibieron 3% y 6% de quebracho, se redujo la eliminación fecal de huevos sin que se advirtieran diferencias significativas entre ambos grupos. Este hecho fue atribuido a un efecto directo de los taninos sobre el parásito, al no existir desarrollo del mecanismo efector de la respuesta inmune. En la segunda fase del ensayo (semanas 6-10) se suprimió la administración de quebracho, con el objetivo de comprobar la permanencia en el tiempo de la actividad antihelmíntica de los taninos condensados y el efecto sobre la respuesta inmune frente a la parasitación. Se observó que al cesar la administración de quebracho, la eliminación fecal de huevos se incrementó, hecho que indica que la actividad antihelmíntica de los taninos condensados es, por tanto, reversible. Una de las principales conclusiones de este estudio es que la actividad de los taninos puede ser atribuida tanto a un efecto directo sobre el parásito como a un efecto indirecto derivado de una mejora de la respuesta inmune. Sin embargo, estas dos acciones no parecen ser aditivas ni sinérgicas, al no existir diferencias significativas entre los recuentos fecales de huevos en ambos periodos.

En las infecciones naturales por nematodos gastrointestinales se encuentran implicadas varias especies de nematodos con diferente localización en el aparato digestivo. Athanasiadou et al. (2001b) valoraron si la actividad antihelmíntica de los taninos condensados afecta por igual a las especies de localización intestinal y abomasal. Para ello, realizaron una infección experimental en corderos con H. contortus, O. circumcincta, T. colubriformis y Nematodirus battus, y utilizaron quebracho incluido en el pienso a diferente concentración (4%, 8% y 16%). Los corderos infectados con las especies intestinales (T. colubriformis y N. battus) mostraron una reducción de la eliminación fecal de huevos desde el tercer día tras la administración del extracto de quebracho tanto al 4% como al 8%. Sin embargo, las especies de localización abomasal (H. contortus y O. circumcincta), aparentemente no se vieron afectadas a esta concentración de quebracho durante el periodo de administración. Un hecho importante a destacar de este experimento fue que la administración de 16% de extracto de quebracho con el pienso fue incompatible con la ingestión voluntaria por parte de los animales.
Hasta el momento, los ensayos realizados con taninos condensados se han centrado en el ganado ovino. Sin embargo, recientemente Paolini et al. (2003 a y b) valoraron el efecto de los taninos condensados en ganado caprino infectado experimentalmente con H. contortus (2003 a, b), T. colubriformis y O. circumcincta (2003 b). A las cuatro semanas de la infección se administró diariamente y durante ocho días, extracto de quebracho a una concentración del 5%. Al término del experimento se procedió al sacrificio y necropsia de los animales para determinar la carga total y fecundidad de los vermes. Los resultados obtenidos en el primer ensayo pusieron de manifiesto que en el grupo que recibió taninos se redujo la eliminación fecal de huevos hasta el 64% en comparación con el grupo testigo, y esta reducción se mantuvo tras la administración del extracto de quebracho. En el examen posmortem no se observaron diferencias en la carga total de vermes en el abomaso, aunque la fecundidad de los vermes procedentes del grupo que recibió quebracho fue del 57% inferior a la del grupo testigo. En el estudio histológico realizado en la mucosa abomasal no se observaron diferencias significativas entre los grupos, aunque el número de células inflamatorias de la mucosa fúndica fue superior en el grupo que recibió taninos. En un ensayo realizado posteriormente (Paolini et al. 2003 b) se administró una concentración de quebracho del 5% durante 7 semanas a cabras infectadas experimentalmente con T. colubriformis y O. circumcincta obteniendo resultados similares.

Experimentos en pastoreo
Tras el estudio de los resultados obtenidos con los taninos condensados in vitro e in vivo, parece evidente la necesidad de comprobar la respuesta de los animales en pastoreo a la disponibilidad de vegetación con presencia de especies que puedan contener taninos condensados y su efecto sobre las nematodosis gastrointestinales. Osoro et al. (1995) estudiaron el efecto de la distinta proporción de vegetación natural de brezal-tojal respecto a la superficie total en parcelas pastadas por ovino y/o caprino donde la superficie mejorada era de pasto de raigrás y trébol. Siendo similar la carga ganadera en todas las situaciones, se observó una clara tendencia a la reducción en las cargas parasitarias del caprino a medida que se incrementaba el porcentaje de superficie que representaba la vegetación natural. Entendiendo que la respuesta podría deberse a otras variables, además de a la mayor disponibilidad de vegetación natural de brezal-tojal, recientemente los autores de este artículo han realizado experimentos enfocados a dilucidar dicho dilema. Para ello, se han manejado cabras en pastos de raigrás y trébol en lotes diferentes. Uno de los lotes disponía de la suplementación de brezo en un comedero, mientras que el otro sólo disponía del pasto. Se observó una significativa reducción media de la eliminación de huevos del 40% y también de la mortalidad en el lote que disponía de brezo frente al lote testigo sólo de pasto (resultados todavía no publicados).

CONCLUSIONES
A la vista de los resultados obtenidos en los estudios in vitro, los extractos de taninos condensados tienen una actividad antihelmíntica directa, la cual se ve confirmada en los ensayos in vivo. La capacidad de estos compuestos (administrados o ingeridos en cantidades moderadas) para proteger la proteína del metabolismo ruminal, mejora la condición corporal de los rumiantes parasitados, así como minimiza los efectos adversos derivados de la acción patógena de los nematodos gastrointestinales. Con respecto a la dualidad observada en los experimentos sobre la utilización de extractos de taninos (quebracho) o forrajes con taninos presentes de forma natural, merece la pena mencionar que aquellos realizados con quebracho permiten valorar la concentración de tanino que se administra en la ración, de tal forma que sea tolerada por los animales. La gran variabilidad de los resultados observados impide definir en la actualidad cual es la concentración de quebracho óptima para establecer una estrategia terapéutica. La concentración de taninos de los diferentes forrajes, así como su variación a lo largo de las diferentes estaciones del año, no ha sido valorada en ninguno de estos experimentos. Este hecho, unido a la escasa duración de los experimentos, sugiere que los resultados obtenidos hasta el momento, aún siendo prometedores, son todavía aproximativos de lo que puede acontecer en una situación de pastoreo natural.
En resumen, los taninos condensados pueden ser considerados una estrategia terapéutica a tener en cuenta en el futuro. De momento su administración racional puede ser una herramienta paliativa de la intensidad de la incidencia de las parasitosis, amortiguando sus consecuencias. El conocimiento del mecanismo de acción de estos compuestos, la variabilidad de su composición y su concentración en el forraje, facilitarían su futura incorporación como una medida más del control de las gastroenteritis parasitarias de los pequeños rumiantes.
BIBLIOGRAFÍA
ÁLVAREZ DEL PINO MC, 2002. Distribución de taninos en tallos, hojas y flores de cuatro especies arbustivas y utilización de distintos métodos y estándares para su análisis. Tesis de licenciatura. Universidad de León, León (España).
ATHANASIADOU S, KYRIAZAKIS I, JACKSON F, COOP RL, 2000a. Effects of short-term to condensed tannins on adult Trichostrongylus colubriformis. Vet. Rec. 146: 728-732.
ATHANASIADOU S, KYRIAZAKIS I, JACKSON F, COOP RL, 2000b. Consequences of long-term feeding with condensed tannins on sheep parasitised with Trichostrongylus colubriformis. Int. J. Parasitol. 30:1025-1033.
ATHANASIADOU S, KYRIAZAKIS I, JACKSON F, COOP RL, 2001a. The effects of condensed tannins supplementation of foods with different protein content on parasitism, food intake and performance of sheep infected with Trichostrongylus colubriformis. Br. J. Nutr. 86: 697-706.
ATHANASIADOU S, KYRIAZAKIS I, JACKSON F, COOP RL, 2001b. Direct antihelmintic effects of condensed tannins towards different gastrointestinal nematodes of sheep: in vitro and in vivo studies. Vet. Parasitol. 99: 205-219.
BARRY TN, MACNABB WC, 1999. The implications of condensed tannins on the nutritive value of temperate forages fed to ruminants. Br. J. Nutr. 81: 263-272.
BOWN MD, POPPI DP, SIKES AR, 1991a. Nitrogen transactions along the digestive tract of lambs concurrently infected with Trichostrongylus colubriformis and Ostertagia circumcincta. Br. J. Nutr. 66: 237-249.
BOWN MD, POPPI DP, SIKES AR, 1991b. The effect of post-ruminal infusion of protein or energy on the pathophysiology of Trichostrongylus colubriformis infection and body composition in lambs. Aust. J. Agric. 42: 253-267.
COOP RL, HOLMES PH, 1996. Nutrition and parasite interaction. Int. J. Parasitol. 26: 951-962.
COOP RL, KYRIAZAKIS I, 2001. Influence of host nutrition on the development and consequences of nematode parasitism in ruminants. Trends Parasitol. 17: 325-330.
HERVÁS G, FRUTOS P, SERRANO E, MANTECÓN AR, GIRÁLDEZ FJ, 2000. Effect of tanninc acid on rumen degradation and intestinal digestion of treated soya bean meals in sheep. J. Sci. Cam. 135: 305-310.
VAN HOUTERT MFJ, BARGER IA, STEEL JW, WINDON RG, EMERY DL, 1995. Effects of dietary protein intake on responses of young sheep to infection with Trichostrongylus colubriformis. Vet. Parasitol. 56: 163-180.
HOUDIJK JGM, AHANASIADOU S, 2003. Direct and Indirect effects of host nutrition on rumminant gastrointestinal nematodes. Mathching herbivore nutrition to ecosystems biodiversity. VI International Symposium on the nutrition of herbivores (Ed. L´t Mannetje, Ramírez L, Sandoval-Castro C, Ku-Vera JC), Mérida, México, pp. 213-236.
JACKSON F, COOP RL, JACKSON E, SCOTT EW, RUSSEL AJ, 1992. Multiple anthelmintic resistant nematodes in goats. Vet. Rec. 130: 210-211.
KIMAMBO AE, MACRAE JC, WALKER A, WATT CF, COOP RL, 1988. Effect of prolonged subclinical infection with Trichostrongylus colubriformis on the performance and nitrogen metabolism of growing lambs. Vet. Parasitol. 28: 471-476.
KYRIAZAKIS I, OLDHAM JD, COOP RL, JACKSON F, 1994. The effect of subclinical intestinal nematode infection on the diet selection of growing sheep. Br. J. Nutr. 72: 665-677.
KYRIAZAKIS I, ANDERSON DH, COOP RL, JACKSON F, 1996. The pathophysiology and development of immunity during long-term subclinical infection with Trichostrongylus colubriformis of sheep receiving different nutritional treatments. Vet. Parasitol. 65: 41-54.
LORIMER SD, PERRY NB, FOSTER LM, BURGESS EJ, DOUCH PGC, HAMILTON MC, DONAGHY MJ, MCGREGOR RA, 1996. A nematode larval motility inhibition assay for screening plant extracts and natural products. J. Agric. Food Chem. 44: 2842-2845.
MANGAN JL, 1988. Nutritional effects of tannins in animal feeds. Nutr. Res. Rev. 1: 209-231.
MOLAN AL, HOSKIN SO, BARRY TN, MCNABB WC, 2000a. Effect of condensed tannins extracted from four forages on the viability of the larvae of deer lungworms and gastrointestinal nematodes. Vet. Rec. 147:44-48.
MOLAN AL, WAGHORN GC, MIN BR, MCNABB WC, 2000b. The effect of condensed tannins from seven herbages on Trichostrongylus colubriformis larval migration in vitro. Folia Parasitol. (Praha) 47:39-44.
MOLAN AL, WAGHORN GC, MCNABB WC, 2002. Effect of condensed tannins on egg hatching and larval development of Trichostrongylus colubriformis in vitro. Vet. Rec. 150:65-69.
NIEZEN JH, CHARLESTON WAG, ROBERTSON HA, SHELTON D, WAGHORN GC, GREEN R, 2002. The effect of feeding sulla (Hedysarum coronarium) or lucerne (Medicago sativa) on lamb parasite burdens and development of immunity to gastrointestinal nematodes. Vet. Parasitol. 105: 229-245.
NIEZEN JH, WAGHORN GC, CHARLESTON WAG, 1998a. Establishment and fecundity of Ostertagia circumcincta and Trichostrongylus colubriformis in lambs fed lotus (Lotus pedunculatus) or perennial ryegrass. Vet. Parasitol. 78:13-21.
NIEZEN JH, ROBERTSON HA, WAGHORN GC, CHARLESTON WAG, 1998b. Production, faecal egg counts and worm burdens of ewe lambs which grazed six contrasting forages. Vet. Parasitol. 80: 15-27.
NIEZEN JH, WAGHORN GC, GRAHAM T, CARTER JL, LEATHWICK DM, 2002. The effect of diet fed to lambs on subsequent development of Trichostrongylus colubriformis larvae in vitro and on pasture. Vet. Parasitol. 105: 269-283.
OSORO K, MARTÍNEZ A, LLORENTE M, URIARTE J, 1995. Efecto del manejo del pastoreo en el nivel de excreción de huevos de nematodos por ovinos y caprinos. VI Jornadas sobre Producción Animal. ITEA, pp. 575-577.
PALO RT, ROBBINS CT, 1991. Plants defenses against mammalian herbivory. CRC Press, Inc. Boca Raton (Estados Unidos).
PAOLINI V, BERGEAUD JP, GRISEZ C, PREVOT F, DORCHIES PH, HOSTE H, 2003a. Effects of condensed tannins on goats experimentally infected with Haemonchus contortus. Vet. Parasitol. 2553:1-9.
PAOLINI V, FRAYSSINES A, DE LA FARGE F, DORCHIES P, HOSTE H, 2003b. Effects of condensed tannins on established populations and incoming larvae of Trichostrongylus colubriformis and Teladorsagia circumcincta in goats. Vet. Res. 34: 331-339.
PARKINS JJ, HOLMES PH, 1989. Effects of gastrointestinal helminth parasite on ruminant nutrition. Nutr. Res. Rev. 2: 227-246.
POPPI DP, MACRAE JC, BREWER A, COOP RL, 1986. Nitrogen transactions in the digestive tract of lambs exposed to the intestinal parasite Trichostrongylus colubriformis. Br. J. Nutr. 55: 593-602.
PRICHARD RK, 1990. Anthelmintic resistance in nematodes: extent, recent understanding and future directions for control and research. Int. J. Parasitol. 20: 515-523.
PRICHARD RK, RANJAN S, 1993. Anthelmintics. Vet. Parasitol. 46:113-120.
TAYLOR CE, MURANT AF, 1966. Nematocidal activity of aqueous extracts from rasperry caner and roots. Nematologica 12:488-494.
VALCÁRCEL F, GARCÍA CC, 1999. Prevalence and seasonal pattern of caprine trichostrongyles in a dry area of central Spain. Zentralbl. Veterinarmed. B 46: 673-681.
|