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PRINCIPALES ENFERMEDADES QUE PRESENTAN
SINTOMATOLOGÍA NERVIOSA EN GANADO OVINO
Valentín Pérez, M. Carmen Ferreras, Julio Benavides, Miguel Fuertes, Carlos García-Pariente, Jorge González, María Muñoz, J. Francisco García Marín
Dpt. Patología Animal: Medicina Animal (Anatomía Patológica). Facultad de Veterinaria.
Universidad de León. Campus de Vegazana, s/n. 24071 León.
Correo electrónico: dmavpp@unileon.es
Presentado en las XXIX Jornadas Científicas y VIII Internacionales de la SEOC
INTRODUCCIÓN
Los procesos que cursan presentando sintomatología nerviosa constituyen una parte muy importante de los casos clínicos en la especie ovina. Son numerosas y diversas las enfermedades que afectan al sistema nervioso central y causan la muerte de ovinos. Los signos nerviosos pueden ser el único síntoma que muestren los animales, asociados a causas que actuan exclusivamente sobre este sistema, o secundarios a otros procesos, muchos de carácter toxémico, en los que la sintomatología nerviosa es una manifestación más.
Los distintos signos clínicos nerviosos están estrechamente asociados a la localización anatómica de las lesiones. Por ejemplo, los estados de depresión, comportamiento anormal, convulsiones o coma, suelen asociarse a lesiones de la corteza cerebral, mesencéfalo o tronco del encéfalo. Los cuadros de ataxia, con parálisis, a lesiones en médula espinal, tronco del encéfalo, puente y pedúnculos o cerebelo. Los opistótonos, con alteraciones en el cerebelo. Clínicamente, una correcta y detallada exploración neurológica nos permitirá distinguir unos signos de otros y estimar la localización del daño tisular, aproximándonos a las causas.
Dentro del gran número de enfermedades de origen nervioso, el objetivo de este trabajo es dar a conocer los principales rasgos diagnósticos y las características epidemiológicas de aquellos procesos que, en nuestra experiencia, aparecen con más frecuencia entre el ganado ovino de Castilla y León, zona de influencia de la Facultad de Veterinaria donde trabajamos. Los resultados de este trabajo se refieren predominantemente a ovejas adultas y corderas de reposición, aunque también se hará referencia a enfermedades diagnosticadas en corderos.
Toda la información proporcionada en este trabajo es fruto de nuestra experiencia de varios años realizando diagnóstico en la especie ovina en el Servicio de Diagnóstico Anatomopatológico de la Facultad de Veterinaria de León, donde se reciben todos los años un buen número de ovejas que han muerto por diferentes causas, de las que casi una tercera parte presentan trastornos nerviosos.
MATERIAL Y MÉTODOS
Entre 1996 y 2004, se han recibido más de 3000 ovinos adultos y unos 2800 corderos menores de un año, remitidos por ganaderos y veterinarios, para llevar a cabo un diagnóstico. Se han recogido datos sobre los síntomas que presentaban, bien por la observación directa de los animales llevada a cabo por nosotros o a partir de la información proporcionada por veterinarios clínicos y ganaderos. Los ovinos se han recibido ya muertos o en ocasiones moribundos. Asimismo, a veces, era remitida únicamente la cabeza para su estudio histopatológico. El diagnóstico se realizó mediante la valoración de las lesiones, tras el examen de órganos macro y microscópicamente, en ocasiones complementado con estudios microbiológicos, toxicológicos o biopatológicos.
La mayor parte de los animales estudiados proceden de explotaciones intensivas o semi-intensivas para la producción de leche, de raza Assaf, las más abundantes en nuestra zona. Aunque en una proporción menor, también se han estudiado animales de razas Churra, Castellana o Merina, explotados en un régimen mayoritariamente extensivo.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación se reseñan aquellos procesos encontrados con más frecuencia en la actividad diaria diagnóstica llevada a cabo por nosotros. Cabe destacar, por el número de casos anuales que se diagnostican, la listeriosis, la forma nerviosa del Maedi-Visna o, aunque resulte aún incomprensible, la cenurosis (Tabla 1). Otros procesos como las toxemias de gestación/cetosis y los cuadros de acidosis, que ocasionan una sintomatología nerviosa secundaria, son también frecuentes. Muchas de estas enfermedades están estrechamente relacionadas con el sistema de manejo de los animales, en nuestro caso mayoritariamente ovejas en producción intensiva de leche.
- Listeriosis: Como se observa en la Tabla 1, es la enfermedad más frecuentemente diagnosticada en nuestro caso, mayoritariamente ovino de leche de la raza Assaf, aunque también se ha diagnosticado en Churra. Está causada por Listeria monocytogenes, bacteria que reside en el suelo y que infecta a la oveja al consumir alimento contaminado, y que, a través del nervio trigémino, ingresa en el sistema nervioso, ocasionando una encefalitis purulenta en el tronco del encéfalo, principalmente en la médula oblongada. En nuestra experiencia, la gran mayoría de los casos diagnosticados están relacionados con el consumo de ensilado, principalmente de maíz, pero también de hierba y avena, realizados en muchos casos directamente sobre la tierra. Habitualmente el crecimiento bacteriano tiene lugar en partes del ensilado que no están bien secas, comprimidas o cerradas, dándose las condiciones óptimas para la proliferación de L. monocytogenes. Afecta a animales de todas las edades, pero preferentemente a las adultas al ser éstas las alimentadas con el ensilado contaminado. Los animales enfermos suelen aparecen como episodios agudos en el rebaño, con varios animales afectados, en número variable, presentándose los primeros casos a los 5-7 días tras el consumo de ensilado. Hay que tener en cuenta que pueden seguir apareciendo animales enfermos, en forma goteo, en días sucesivos, hasta los dos meses tras el consumo del ensilado, ya que el tiempo que necesita la bacteria para colonizar el sistema nervioso central varía entre los animales.
Los signos clínicos son muy característicos (Fig. 1). Los animales muestran depresión, están tumbados, con tendencia a colocar la cabeza en posiciones bajas y en los casos más típicos, con ladeo, parálisis de orejas, normalmente unilateral, imposibilidad de prensión de los alimentos, babeo, debido a la afección de los nervios trigémino, facial y glosofaríngeo. Estos síntomas aparecen durante uno o tres días antes de la muerte que, en la mayor parte de los casos, se produce de forma aguda, aunque puede prolongarse hasta una o dos semanas.

Además, hay que tener en cuenta que L. monocytogenes puede afectar a la especie humana, provocando una meningoencefalitis. Su contagio se produce a partir del consumo de alimentos de origen animal contaminados con esta bacteria y que no han sido previamente tratados (leche sin pasteurizar o esterilizar o alimentos crudos procedentes de animales infectados).
- Visna: La forma nerviosa del Maedi-Visna, de rara presentación en otras regiones, es frecuente en los rebaños Assaf de producción intensiva de leche en Castilla y León (Tabla 1), asociada a elevadas prevalencias de la infección en el rebaño. También la hemos podido diagnosticar en ovejas de raza Awassi, Churra, Lacaune o Merino. En los últimos periodos, su importancia ha sido creciente, incrementándose el número de casos diagnosticados todos los años.

Mientras que la forma pulmonar del Maedi-Visna aparece con más frecuencia en animales adultos, mayores de dos años, con un curso progresivo y crónico, la forma nerviosa puede aparecer ya en animales de reposición, desde los 3-6 meses, afectando en un mayor número a adultos jóvenes, entre 1 y 2 años de edad. Los animales afectados suelen aparecer en forma de goteo, que comienzan por mostrar inestabilidad del tercio posterior (Fig. 2), con claudicación e incoordinación de movimientos (ataxia) y finalmente parálisis (Fig. 3) que puede llegar a afectar incluso al tercio anterior, terminando el animal por estar postrado. No pierden el apetito y están alerta. En ocasiones, los síntomas son más inespecíficos, con desorientación, ceguera o pedaleos. Ello está en función de la localización de la meningoencefalitis no purulenta, lesión característica de esta infección, que habitualmente aparece en la zona del puente y pedúnculos cerebelosos.

El Maedi-Visna es en este momento una de las principales enfermedades que afectan al ganado ovino de producción lechera, y la forma nerviosa una de las más emergentes en los últimos años. Normalmente suele aparecer coexistiendo con la forma respiratoria y mamaria en el mismo rebaño e incluso en el mismo animal.

- Cenurosis: La presencia de trayectos migratorios (forma aguda) o vesículas desarrolladas (Fig. 4) con la consiguiente compresión sobre el tejido nervioso (forma crónica) de Coenuro cerebralis (fase larvaria de la tenia del perro Taenia multiceps) en el encéfalo es todavía una importante causa de sintomatología nerviosa en el ovino (Tabla 1). A pesar de que posiblemente se trate de la enfermedad nerviosa más conocida por los ganaderos de ovino, a la que denominan “torneo” u “ovejas modorras”, incomprensiblemente aún se trata de uno de los procesos frecuentemente diagnosticados (Tabla 1). Los síntomas son variables y dependen de la zona de encéfalo afectada, que puede ser cualquiera y varían desde convulsiones y muerte en pocos días en las formas agudas, a ceguera, marcha en círculos, signos de incremento de la presión intracraneal, ataxia, temblores, etc. en las formas crónicas. La cenurosis la hemos podido diagnosticar tanto en rebaños de manejo intensivo como extensivo y principalmente en corderas de reposición y adultos jóvenes.
La fuente de contagio son las heces del perro con huevos de la tenia que contaminan paja, forraje y alimentos. El ciclo se cierra por el consumo del encéfalo con vesículas del parásito por parte del perro. La desparasitación adecuada y constante de los perros y el evitar el consumo de ovejas muertas serían medidas necesarias para evitar esta enfermedad.
Tal y como se ha indicado, los tres procesos descritos son los más comúnmente diagnosticados. Sin embargo, existen otras enfermedades nerviosas que también hemos tenido oportunidad de observar, aunque con un carácter más esporádico.
- Scrapie o tembladera: En nuestro departamento se ha llevado a cabo el análisis de ovejas adultas, bien sacrificadas en matadero o muertas en explotaciones, para el diagnóstico del Scrapie o tembladera, como parte de un programa nacional para el control de esta enfermedad (estos animales no están incluidos en el total de ovinos estudiados reflejado en la Tabla 1).
El resultado de estas actuaciones nos ha permitido comprobar la existencia de Scrapie en la ganadería de Castilla y León, si bien en número bajo de rebaños. Este proceso ha afectado preferentemente a animales adultos de todas las edades, sobre todo de la raza Assaf o sus cruces y se manifestaba como ataxia de las extremidades posteriores, marcha tambaleante y caídas frecuentes (Fig. 5). Conjuntamente con éstos, pueden observarse otros síntomas como alteraciones del comportamiento, con agresividad, prurito con rascado con heridas en la piel, ceguera, etc. Tiene un curso crónico, de varias semanas o meses y se acompaña de una pérdida progresiva de peso, siendo la forma nerviosa del Maedi-Visna la enfermedad con la cual debe llevarse a cabo el diagnóstico diferencial, que podrá hacerse mediante el examen microscópico del sistema nervioso central.

- Enfermedad de Aujeszky: Aunque de presentación muy ocasional, hemos observado casos de esta enfermedad en ovino adulto, siempre en explotaciones relacionadas con porcinos, por existir granjas en sus proximidades o por el intercambio de material o personal. Suele afectar a un número variable de animales, normalmente no muy alto, y cursa con una clínica muy característica: de presentación aguda o sobreaguda, caracterizada porque las ovejas tienden a rascarse y sobre todo morderse, en el costado, produciéndose heridas en la piel (Fig. 6).

- Enterotoxemia (Cl. perfringens tipo D): La toxina de esta bacteria que prolifera en el intestino, afecta al sistema nervioso, provocando embotamiento que progresa hacia el decúbito, pedaleo y convulsiones. Con la vacunación sistemática, su frecuencia de presentación ha disminuido mucho, observándose en mayor medida en corderas de reposición o de forma secundaria a otros procesos, muchos de ellos febriles, que conllevan la postración de los animales, una disminución del peristaltismo intestinal y finalmente la proliferación de la bacteria.

- Necrosis cerebro-cortical (Fig. 7): Diagnosticada mayoritariamente en corderas de reposición, asociada a cambios en dieta, acidosis ruminales, estrés, tratamientos antibióticos prolongados por vía oral, etc. que provocan la incapacidad de las bacterias ruminales de producir vitamina B1 o tiamina. Los animales suelen presentar ceguera, incoordinación, posición en decúbito y opistótonos (Fig. 8), en ocasiones precedidos por diarrea y anorexia. Suele afectar a más de un animal en el mismo periodo de tiempo.

- Meningitis bacterianas (Fig. 9): De presentación esporádica y principalmente en corderos. Entre los agentes más comúnmente implicados, destaca Escherichia coli, Streptococcus o Mannheimia haemolytica. Es frecuente que ocurra como una complicación de procesos diarréicos, onfaloflebitis, neumonías o septicemias. Suele cursar con fiebre, incoordinación, opistótonos y convulsiones.

Existen otras enfermedades de origen metabólico en las que los signos clínicos nerviosos no son el hecho más característico, pero pueden aparecer especialmente en las fases finales:
- Toxemia de gestación/cetosis: Este estado ocurre al final de gestación, en animales muy engrasados que están gestando corderos de gran tamaño o gemelos. Se debe a una falta de energía, a la que predispone el gran espacio que ocupa el útero grávido y que impide que el rumen reciba todo el alimento que los animales necesitan. En nuestras observaciones, no siempre es un problema de la ración que reciben los animales, sino que, además de la condición fisiológica señalada, suelen concurrir otros factores como enfermedades concomitantes (pedero, artritis, etc.) que impiden un acceso a la comida o, más habitualmente, situaciones estresantes como cambios meteorológicos, de alimentación, etc. La consecuencia de este proceso es una hipoglucemia y un exceso de formación de cuerpos cetónicos, que tienen efectos sobre el sistema nervioso, apareciendo los animales deprimidos, frecuentemente con ceguera, incoordinación de movimientos o en muchas ocasiones en decúbito y con convulsiones no muy graves. A veces hemos encontrado casos con una sintomatología similar en animales en lactación, de alta producción lechera, asociados a una cetosis, por ingreso de poca energía en momentos de alta necesidad.

- Acidosis (Fig. 10): Esta es una situación frecuente en ovino lechero, ocasionada por la fermentación ruminal de hidratos de carbono ingeridos en cantidad elevada. Suele ocurrir ante cambios de alimentación más o menos bruscos, a dietas más ricas en energía, que resultan en un descenso acusado del pH ruminal. En nuestra experiencia, valores de pH entre 5 y 6 no son infrecuentes en ovino de leche, ocasionando una acidosis subclínica. Cuando éstos descienden a valores de 5 o inferiores suelen producirse situaciones clínicas. El cuadro aparece de forma súbita, cursando con anorexia, apatía y depresión (Fig. 11). Los signos nerviosos se deben a la deshidratación junto con la acidosis láctica y la toxemia asociadas, y pueden ser de ataxia, convulsiones u opistótonos.

- Abscesos (Fig. 12): Aunque poco frecuentes, se han encontrado abscesos, tanto en jóvenes como adultos, en el encéfalo o en la médula espinal. Entre otros agentes, se ha identificado Arcanobacterium pyogenes y Corynebacterium pseudotuberculosis. Su origen está en bacteriemias, aunque también se ha señalado como posible el paso de bacterias desde los senos nasales, a través de la lámina cribosa. Los signos clínicos varían según la localización, siendo habitual el ladeo de la cabeza.

También hemos encontrado animales que han presentado signos nerviosos, asociados a otros procesos como malformaciones, con cuadros de lisencefalia, hidroencefalia (Fig. 13) e hidrocéfalo, en corderos de pocos días que muestran incoordinación de movimientos; intoxicaciones por plantas, encefalitis por protozoos, etc.

En conclusión, en este artículo se han presentado los principales procesos que cursan con síntomas nerviosos y que hemos podido observar en nuestro Servicio de Diagnóstico, donde mayoritariamente se examinan ovinos de producción lechera intensiva, especialmente de raza Assaf. El estudio de los signos clínicos y datos epidemiológicos del proceso nos permitirán, en la mayor parte de las ocasiones, alcanzar un diagnóstico al menos presuntivo, que podremos complementar con otro tipo de estudios laboratoriales, especialmente el estudio histológico del encéfalo, para alcanzar el diagnóstico definitivo. De todas las enfermedades reseñadas, destacan la Listeriosis, Cenurosis y especialmente la forma nerviosa del Maedi-Visna por su importancia creciente. Se trata de procesos de etiología infecciosa o parasitaria con diferentes formas de transmisión y control.
AGRADECIMIENTOS
A todos los veterinarios clínicos que han contribuido, con la remisión de casos, a incrementar nuestros conocimientos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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