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ANATOMÍA, FUNCIONES Y PATOLOGÍAS DEL APARATO REPRODUCTOR MASCULINO EN EL PERRO Y EL GATO:
NOCIONES BÁSICAS PARA EL ATV. PARTE II.
David Coto Pastor1, Javier Birlanga Urbán2 y Virginia Rodríguez Ponga3
1ATV voluntario Vet Movil, 2Veterinario Vet Movil, 3Veterinaria
Fotos espermatozoides por cortesía de Cryocel
EXPLORACIÓN DEL PENE Y LOS TESTÍCULOS DEL MACHO
Es primordial saber cómo se realiza una buena exploración de testículos, pene y prepucio del perro para hacerle unas sencillas revisiones periódicas.
Con el animal sujeto y en decúbito dorsal, se inspeccionan visualmente el pene y el prepucio y se palpan para buscar anomalías. (Ver fotos parte I)
Se retrae el prepucio y se exterioriza el pene no erecto. Esto es esencial para determinar úlceras, escaras, nódulos o signos de inflamación. Normalmente, debajo del prepucio puede acumularse una pequeña cantidad de descarga.

El pene se palpa con el pulgar y con los dedos contiguos, registrando la presencia de sensibilidad, induraciones o cualquier otra anomalía. El hueso peneano se palpa para buscar signos de fractura o cualquier otra patología congénita. El escroto debe inspeccionarse para descartar la presencia de dermatitis, inflamación o engrosamientos.
Para observar y palpar los testículos del animal, es mejor hacerlo con éste en estación, mediante el pulgar y los dos dedos siguientes, se palpan los testículos, observando tamaño, simetría, forma, consistencia y sensibilidad. La presión en los testículos causa un dolor muy intenso, por lo que deberá hacerse con precaución.

A continuación, se palpa el epidídimo, cuya cabeza se encuentra en la cara craneolataral del testículo y cuyo cuerpo discurre caudalmente a lo largo de la cara dorsolateral.
El reblandecimiento de los testículos puede indicar degeneración testicular o atrofia, mientras que el aumento de la dureza puede indicar fibrosis testicular, neoplasia o inflamación.

CARACTERÍSTICAS DEL EYACULADO
Al referirnos a la eyaculación del perro decimos que es trifásica, es decir, en cierta manera podemos decir que tiene 3 partes.
- 1° fase del eyaculado: esta primera parte es principalmente lubricante y nutritiva (prepara y adecua el interior de la vagina para la llegada de los espermatozoides)
- 2° fase del eyaculado: esta es la parte más productiva de las tres, ya que es la que aporta los espermatozoides
- 3° fase del eyaculado: ésta última es la parte más acuosa, activa la movilidad de los espermatozoides y actúa de empuje de dichos espermatozoides en la búsqueda del óvulo.

ESPERMATOZOIDES
Cuentan con tres partes:
- Cabeza ‡ contiene la información genética
- Cuerpo ‡ donde se produce toda la energía para que el espermatozoide se mueva
- Cola ‡ responsable del movimiento del espermatozoide gracias al flagelo

ÓRGANOS ANEJOS AL APARATO REPRODUCTOR MASCULINO
1. LA PRÓSTATA
La próstata es la mayor glándula sexual accesoria del aparato reproductor masculino y la responsable del volumen del eyaculado en los perros. La próstata del perro es bilobulada y en el perro adulto se localiza en el borde pélvico sobre la sínfisis de la pelvis. La localización exacta varia según la raza, el tamaño de la próstata, la edad y la distensión de vejiga urinaria, aunque generalmente se ubica detrás de la vesícula seminal, rodeando la uretra, cerca del meato urinario interno.
Presenta una porción externa y una porción diseminada, que forma parte de la pared de la uretra. La próstata y las vesículas seminales producen el líquido seminal, donde hay nutrientes y sustancias reguladoras del pH. El líquido seminal con espermatozoides se denomina semen.
La glándula prostática se explora vía rectal, con palpación abdominal simultánea, para determinar el tamaño, la presencia de dolor, su consistencia y localización. La hipertrofia de la próstata, (algo habitual en perros viejos y no castrados) da lugar a una glándula muy aumentada de tamaño. En ocasiones la exploración se facilita si alguien sujeta al perro con las patas anteriores elevadas, mientras el veterinario comprime el abdomen, elevando la próstata hacia el borde de la pelvis y palpando la glándula a través del recto. En la raza Scottish Terrier, el tamaño de la próstata suele ser más grande que en otras razas del mismo tamaño.

2. LAS GLÁNDULAS SEMINALES, GLÁNDULA VESICULAR O VESÍCULA SEMINAL
Son glándulas multilobuladas que se hallan cerca del cuello de la vejiga, sobre la pared dorsal vesical y se unen con el conducto deferente para desembocar directamente mediante un solo conducto a la uretra pelviana, cerca del meato uretral interno. El orificio común del conducto deferente y el conducto de la glándula seminal se denomina orificio eyaculatorio.
3. GLÁNDULAS BULBOURETRALES O DE COWPER
Se encuentran en la unión de la uretra pelviana con la uretra extrapelviana, a nivel del arco isquiático, dorsal a la uretra. Se encargan de producir una secreción que constituye los líquidos preseminales y cuyo objeto es lubricar la uretra extrapelviana para permitir la salida de los espermatozoides. Estos líquidos no se pueden mezclar con el semen, porque son espermacidas.
PATOLOGÍAS DEL APARATO REPRODUCTOR MASCULINO DEL PERRO Y DEL GATO
Se nombran aquí algunas de las patologías más frecuentes en el perro y en el gato.
PATOLOGÍAS EN PENE Y PREPUCIO.
1. Traumatismo peneano
Los traumatismos en el pene causan hematomas, laceraciones o fracturas del hueso peneano. Las lesiones en el pene suelen ser muy dolorosas. Las fracturas del hueso peneano se asocian con frecuencia a la obstrucción del flujo urinario, por lo que éstos animales pueden tener la vejiga distendida y padecer de uremia.
DIAGNÓSTICO
Se realiza mediante un examen visual y valoración radiográfica de la uretra peneana, y del hueso del pene. La integridad de la uretra debe examinarse por uretrografía. La ecografía ayuda a diferenciar un hematoma peneano del priapismo.
TRATAMIENTO
El tratamiento incluye limpieza y desbridamiento exhaustivos. Las laceraciones requieren un cierre quirúrgico con suturas reabsorbibles, deben aplicarse pomadas antibióticas tras la protusión del pene, 2 veces al día, hasta que las lesiones cicatricen. Las cubriciones deben evitarse hasta que las lesiones estén completamente cicatrizadas.
2. Fractura del hueso peneano
El tratamiento depende de la gravedad de la lesión uretral y del desplazamiento de la fractura. En caso necesario, se vacía la vejiga por cistopunción y se deja un catéter uretral hasta que la herida cicatrice. Los desgarros uretrales pueden requerir sutura; la uretrostomía temporal o definitiva debe considerarse en caso de desgarros graves. Las fracturas pueden inmovilizarse con alambre ortopédico y la amputación del pene puede ser necesaria en caso de traumatismo grave. Hay que administrar tratamientos antibióticos sistémicos para evitar las infecciones del tracto urinario.
3. Priapismo
Es una erección persistente, que en ocasiones se ve en perros y gatos. Puede deberse a una obstrucción del líquido venoso cuando un material extraño rodea el pene, de modo que, tanto éste como la cavidad prepucial deben ser cuidadosamente examinados. Tromboembolias, lesiones espinales, anestesia general y administración de fenotiacinas, también pueden ser la causa del priapismo.
SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO
El priapismo debe diferenciarse de otras causas de inflamación peneana, como hematomas y edema. Los hematomas del pene suelen ocurrir tras un traumatismo o un trastorno hemorrágico; y el edema suele producirse tras una pseudofimosis. La inspección y la palpación del pene suele ser suficiente para diferenciar estos trastornos y con una ecografía nos ayudaremos a diferenciar un hematoma de una erección en el animal.
TRATAMIENTO
El priapismo no isquémico puede responder a algunos fármacos. El pene debe estar protegido contra daños posteriores que puedan perpetuar el problema o dar lugar a secuelas como edemas, trombosis, necrosis del pene, etc. El tratamiento incluye limpieza, aplicación de pomadas antibióticas y mantenimiento del pene dentro del prepucio hasta que el proceso remita.
4. Frenillo peneano
El frenillo peneano persistente puede no causar síntomas clínicos o asociarse con acúmulo urinario en la cavidad prepucial, imposibilidad o rechazo a la monta, desviación ventral o lateral del pene o excesivo lamido del prepucio. El diagnóstico se hace por examen visual y el tratamiento consiste en una excisión quirúrgica, que puede facilitarse con anestesia local o sedación.
En gatos machos castrados entre la 7 semana y los 5 meses de edad se ha descrito persistencia de adherencia entre el prepucio y el pene. Los animales afectados pueden estar predispuestos a desarrollar balanopostitis.
5. Balanopostitis
Es la inflamación de la cavidad prepucial (muy frecuente en perros pero no tanto en gatos). Los organismos suelen formar parte de la flora prepucial habitual; la infección por herpesvirus caninos también da lugar a este tipo de inflamaciones.
SÍNTOMAS Y DIAGNÓSTICO
La balanopostitis no causa más síntomas que una descarga prepucial purulenta que varía de un esmegma blanco y escaso, a un pus verde y copioso. El diagnóstico se basa en la exploración, debe evaluarse cuidadosamente la presencia en el pene de materiales extraños, neoplasias, úlceras o nódulos inflamatorios. Los cultivos y la citología rara vez se realizan, a no ser que se sospeche de infección por herpesvirus u hongos.
TRATAMIENTO
El tratamiento es conservador: limpieza de la cavidad prepucial con soluciones antisépticas (clorexhidina, betadine, etc.) y la administración de medicamentos antibacterianos tópicos. La castración suele disminuir las secreciones prepuciales.
6. Fimosis
La fimosis es un trastorno en el que la abertura prepucial es demasiado pequeña para permitir la exteriorización del pene. Las causas pueden ir desde un traumatismo por desgarro, hasta enfermedades congénitas, como las que se presentan en el pastor alemán o en el golden retriever. Si la abertura prepucial no es lo bastante grande, se puede dar el caso de retención de orina en el prepucio, lo que daría lugar a una fuerte infección. La abertura prepucial se amplía quirúrgicamente mediante un abordaje dorsocraneal. En el periodo postoperatorio se ha de examinar la abertura prepucial para asegurar espacio suficiente para la exteriorización del pene.
7. Parafimosis
Es el trastorno en el que el pene exteriorizado no es capaz de volver de nuevo hacia la cavidad prepucial, las causas incluyen reducción congénita o traumática de la abertura prepucial, balanopostitis crónica, estrangulación del pene por cuerda o pelos, desgarro en la abertura prepucial, etc.
Los síntomas que presenta en este caso el animal son un pene ingurgitado que protruye desde el prepucio, un lamido excesivo del pene, desecación o necrosis del pene, así como sangrado independiente de la micción, imposibilidad de orina y estranguria. El tratamiento consiste en una profunda limpieza del tejido peneano edematoso, la reducción del edema mediante el uso de compresas húmedas y frías, masajes, etc. Si la necrosis es intensa, puede ser necesaria la amputación del pene.
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