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ACUPUNTURA VETERINARIA:
BASES GENERALES
Autores: Gálvez, A1, 4; Vecino, J.A.2; Labodía, A2; Bonafonte J.I.1; Whyte, A1; Pardos, P4; Torralba, A3.
1 Unidad de Cirugía del Departamento de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza.
2 Departamento de Anatomía e Histología Humanas de la Facultad de Medicina de Zaragoza.
3 Servicio Veterinario a domicilio (Zaragoza).
4 Clínica Veterinaria Torrero (Zaragoza).
INTRODUCCIÓN
La acupuntura es una técnica para el tratamiento de enfermedades que consiste en la colocación de agujas muy finas en determinados puntos de la piel (Foto 1) con indicación y localización muy concreta para cada uno de ellos.

Aunque su utilización se ha extendido a muchos países, su origen está en China, formando parte del conjunto de técnicas que integran su Medicina Tradicional.
Actualmente, en Occidente, la aplicación de la acupuntura va ganando terreno en el tratamiento de muchas enfermedades, no solo en medicina humana sino también en veterinaria. Su éxito en algunas patologías a las que nuestra medicina occidental ofrece pocas o ninguna respuesta, su utilización sustituyendo a algunos medicamentos que pueden originar reacciones adversas, su aplicación como ayuda a nuestras técnicas occidentales, su carencia de efectos secundarios indeseables, y el hecho de tratar enfermedades en animales sin dejar residuos en productos para consumo humano, hacen de la acupuntura una técnica cada vez más demandada.
Pero para poder utilizarla correctamente es preciso conocer las teorías de la Medicina Tradicional China (MTCh) y sus métodos de diagnóstico. Si nos limitamos a manejar “recetas de puntos” para una determinada enfermedad, sólo conseguiremos curaciones o mejorías ocasionales que van en detrimento de la eficacia real de la acupuntura; es habitual que para una misma enfermedad animales diferentes requieran técnicas y acupuntos diferentes.
Por otro lado, los esfuerzos en aplicar el método científico en el estudio de la acupuntura están dando frutos que se reflejan en los resultados de la investigación sobre los mecanismos de acción y los efectos que esta técnica ejerce en todos los sistemas del organismo. Sus conclusiones empiezan a demostrar el porqué de su eficacia en una gama tan amplia de enfermedades.
RESEÑA HISTORICA
Los descubrimientos arqueológicos en China nos muestran cómo los orígenes de la acupuntura se pierden en el tiempo. Se han hallado instrumentos conocidos como BIAN que datan del Neolítico y que son agujas de piedra tallada, utilizadas para aliviar el dolor y la enfermedad.
La edad de bronce en China se desarrolla durante Dinastía Shang (1766-1112 a. de C.) utilizándose en esta época agujas de ese material.
La acupuntura veterinaria evoluciona junto con la humana, de hecho, en un principio, los médicos antiguos chinos trataban a personas y a animales. Es durante la dinastía Zhou (1122-770 a. de C.) cuando se separa la rama de medicina veterinaria.
Alrededor del año 650 a. de C. aparece el “Zhen Ping Bai Le” o “Canon de la Medicina Veterinaria de Bai Le”. Sun Yang, alias Bai Le, que era un general del ejército y acupuntor veterinario. Especialmente destacable fue su trabajo con caballos que en esta época se consideraba una especie muy importante económica y socialmente, ya que su utilización era básica para muchas actividades humanas: en la batalla, el transporte, las labores agrícolas etc. Por lo tanto, la medicina veterinaria, incluida la acupuntura, se centró más en esta especie que en otras; pero también había tratamientos para vacas, cerdos, etc.
Durante el Período de los Estados Combatientes (475-220 a. de C), aparece un libro que es la recopilación de todos los conocimientos aplicados a personas y teorías de la Medicina Tradicional China (MTCh) que se conocían hasta ese momento incluyendo información sobre puntos de acupuntura y técnicas de tratamiento que todavía se utilizan en la actualidad. Se trata del “Huang Di Nei Jing” o “Canon de la Medicina interna del emperador amarillo”; aunque se centraba en medicina humana, es un libro muy importante también para la veterinaria, puesto que las bases teóricas de la MTCh, muchas técnicas y localizaciones de acupuntos son similares para cualquier especie.
En Dinastías posteriores la acupuntura sigue evolucionando, especialmente destacable fue el período de la dinastía Tang (618-907 d. de C.) en el que esta técnica tuvo un gran florecimiento.
Fueron apareciendo muchos tratados sobre acupuntura tanto para medicina humana como veterinaria.
En 1608, los hermanos Yu (Yu Ben Yuan y Yu Ben Heng) escriben el “Tratado Terapéutico de los caballos de Yuan y Heng”, en el que recopilan la información conocida acerca de la MTCh en lo que se refiere a caballos, vacas y camellos.
Durante la Dinastía Qing (1644-1840) la acupuntura tiende a ser sustituida por las hierbas y la Medicina Occidental, llegando casi a desaparecer.
En 1934 Tang, Shicheng inicia el uso de la electroacupuntura en China.
Con la aparición de la política de Mao Zedong, se potencia el nacionalismo, y el reestablecimiento de la acupuntura como técnica tratamiento de enfermedades; los médicos de medicina occidental comienzan a estudiarla.
En 1951 se creó el “Instituto de Investigación de la Terapia con Acupuntura y Moxibustión” que a partir de 1955 se denominó “Instituto de Acupuntura y Moxibustión” perteneciente a la Academia de Medicina Tradicional china.
Las técnicas de analgesia acupuntural en personas presentan un gran desarrollo en 1958 y se utilizaron en caballos en 1969.
Desde 1975 se crearon diferentes institutos de enseñanza de Acupuntura para extranjeros a petición de la O.M.S.
En 1987 se celebró en Beijing la Conferencia Internacional de Acupuntura Veterinaria en la que se vio que la tendencia en China era el desarrollo de una combinación entre la Medicina Occidental y la Medicina China.
Aunque la acupuntura nace en China ha tenido una gran expansión al resto del mundo.
En el siglo VI (D. de C) se introduce en Corea y Japón, formando parte de la medicina de estos dos países; incluso existe en acupuntura veterinaria una variante coreana que ha sido claramente desarrollada.
Las primeras referencias a la acupuntura en Europa se hicieron a través de los jesuitas que participaron en la Misión Científica Francesa, enviada a Pekín por Luis XVI, en el siglo XVII.
El primer informe de acupuntura veterinaria fue publicado en Inglaterra en 1828 por la Asociación Veterinaria Inglesa en “The Veterinarian”, el precursor de “Veterinary Record”.
En 1975 se fundó la Sociedad Internacional de Acupuntura Veterinaria, cuyos miembros en un principio eran de E.E.U.U., pero luego se sumaron otros, sobretodo de Europa, y Australia.
En el año 1979, la O.M.S., tras estudios clínicos y experimentales concluye: “La acupuntura ciertamente no es la panacea para todas las enfermedades, pero el claro peso de la evidencia demanda que la acupuntura sea considerada seriamente como un procedimiento clínico de valor sustancial”.
En España, una de las Universidades que más está trabajando en Acupuntura, es la Universidad de Zaragoza. Cuenta con un Master de Acupuntura para médicos, un Curso de Postgrado para A.T.S y fisioterapeutas, Cursos de Acupuntura Veterinaria para Postgraduados, una asignatura de libre elección de Acupuntura y proyectos de investigación clínica y experimental en este tema. Además, en la Facultad de Veterinaria, desde 1993, está en marcha un Servicio de Acupuntura, en el que se atienden casos al público, actualmente en el Hospital Clínico Veterinario de esta Universidad, y en el que los alumnos que están cursando los estudios de Veterinaria pueden acercarse a los tratamientos acupunturales durante sus prácticas hospitalarias en pequeños animales y en caballos.
TEORÍAS BÁSICAS DE LA MTCH
Las bases de la MTCh se centran en una serie de teorías que pueden entenderse como un tanto filosóficas pero que tienen una aplicación muy concreta en medicina.
Así, la teoría del yin y el yang, y la teoría de los cinco elementos, son una forma de explicar el mundo que nos rodea y sus fenómenos naturales incluidas la salud y la enfermedad.
La teoría de yin y del yang nos habla de un universo en el que todo es relativo y en el que cualquier fenómeno tiene una parte Yin y otra Yang; son situaciones opuestas pero se necesitan ambas para que las cosas sucedan, evolucionen, crezcan y se transformen.
La teoría de los 5 elementos nos explica cómo a través del estudio de la madera, fuego, tierra, metal y agua podemos explicar todos los fenómenos del universo, encasillando cada uno de ellos dentro de uno de esos 5 elementos.
El organismo se considera como un todo en el que sus partes se relacionan entre sí y con el medio externo que le rodea. Una alteración en una zona del cuerpo puede influir sobre otras, aunque estén alejadas. Las estaciones, la climatología, la hora del día, etc., también tienen su efecto sobre el individuo.
El concepto de órganos es diferente del parénquima y las funciones que les atribuimos en nuestra medicina occidental; se trata de sistemas orgánico-funcionales (teoría de los órganos Zang-fu) que, centrándose en un órgano parenquimatoso, abarcan otras funciones diferentes a las actividades que conocemos, incluyendo otras estructuras y acciones más alejadas. Si estas relaciones se contemplan bajo el punto de vista de nuestra medicina occidental, parecen, a priori, no tener sentido. No se estudian solamente en su aspecto anatómico, sino que representan un complejo sistema que proporciona una total integración de las funciones corporales, actividades mentales, emociones, órganos sensitivos, tejidos e influencias del medio ambiente.
Por ejemplo, para la MTCh, el Riñón gobierna el nacimiento, crecimiento, desarrollo y reproducción, produce médula (tanto ósea como espinal), controla los huesos, gobierna el metabolismo del agua, se relaciona con los oídos y la audición, recibe la energía que le envía el Pulmón, tiene que ver con el frío, el invierno, el color negro, el sabor salado, el miedo, etc. Así, una alteración en este sistema orgánico, puede tener repercusiones en todas estas funciones.
Otra de las teorías básicas nos habla de los componentes básicos del cuerpo que son el Qi (energía), la sangre, la esencia y los líquidos orgánicos. Según la MTCh el funcionamiento del cuerpo y de la mente depende de la interacción de estas sustancias vitales que se presentan en diferentes grados de sustancialidad. En la base de todo está el Qi y el resto de las sustancias son las manifestaciones de esta energía en diferentes grados de materialidad. Una alteración en estos componentes puede dar lugar a una patología.
Para la aplicación de la acupuntura es fundamental el conocimiento de la teoría de los meridianos y colaterales (Jing-Luo). Se trata de una serie de canales lineales que recorren el organismo y que interconectan órganos, tejidos y superficie corporal, formando una red por la que circula la energía.
Esta teoría permite explicar la evolución de las patologías, ya que a través de este sistema de meridianos, las enfermedades pueden progresar desde la superficie hacia las vísceras y viceversa, o pueden evolucionar de una víscera a otra. Además puede tener utilidad para el diagnóstico de enfermedades, ya que, al existir una relación entre los órganos y los meridianos, se pueden descubrir alteraciones al palparlos y examinarlos. En ellos están alineados los puntos de acupuntura que nosotros vamos a utilizar para introducir las agujas (Foto 2).

Los puntos de acupuntura o acupuntos son los lugares donde se concentra, manifiesta y transmite la energía de los órganos y vísceras hacia la superficie. A través de ellos podemos tratar a distancia o localmente alteraciones en los meridianos, en los órganos, vísceras, tejidos, etc., teniendo cada acupunto unas funciones y acciones específicas.

Todos tienen un nombre chino, pero los podemos identificar más fácilmente por el nombre del meridiano al que pertenecen y un número de orden correspondiente a su posición dentro de ese meridiano. Además tienen una situación anatómica fija y concreta que nos permite localizarlos mediante palpación.

Veamos dos ejemplos (Fotos 3, 4 y 5):

Existe un punto de acupuntura que se encuentra en las extremidades posteriores y que se localiza en una depresión antero-inferior a la cabeza del peroné, en el espacio interóseo. Por lo tanto, explorando este saliente óseo, podemos palpar este punto justo por delante y debajo. Su nombre chino es Yang Ling Quan pero también podemos identificarlo como 34 VB, es decir, el punto nº 34 del meridiano de Vesícula Biliar.
Otro ejemplo es el de un acupunto situado lateral al extremo distal de la cresta tibial. Su nombre chino es Zu San Li y es el punto que ocupa el nº de orden 36 dentro del meridiano de Estómago, abreviadamente se escribe 36E.

La mayoría de los puntos de acupuntura tienen una localización muy parecida y, en ocasiones idéntica, en las diferentes especies animales y en el hombre, salvando algunas diferencias anatómicas. Incluso la distribución de los meridianos a lo largo del cuerpo es similar. Otros acupuntos tienen una localización distinta en cada especie.

En grandes animales existe la particularidad de que todavía se conservan y utilizan mapas de puntos de acupuntura antiquísimos, anteriores al sistema de meridianos. Cuando superponemos estos atlas tradicionales con los de meridianos, hay muchos puntos que coinciden (Fotos 6, 7 y 8), es decir, se trata del mismo punto tanto si hablamos de mapas de meridianos o no; pero otros no se corresponden con ningún punto conocido de meridiano. Estos últimos son útiles como tratamientos locales de ciertas patologías en esas especies. A los puntos que coinciden podemos aplicarles la teoría de los meridianos que conlleva todo un sistema lógico de tratamiento y prevención de enfermedades, añadiendo el resto de las teorías de la MTCh.

ETIOPATOGÉNESIS
Para que exista una enfermedad es necesario que primero se establezca una lucha entre los factores patógenos (Xie Qi) y los factores antipatógenos (Zhen Qi).
Los factores patógenos son aquellos agentes o energías patógenas que pueden causar un desequilibrio interno en el organismo. Pueden venir desde exterior o estar producidos en el interior del cuerpo.
Los factores antipatógenos son una serie de mecanismos o energías sanas que el organismo posee para defenderse de los patógenos.
Cuando estos factores luchan, y vencen los patógenos, entonces se produce la enfermedad. Si los factores antipatógenos son fuertes y ganan la lucha, el organismo permanece sano.
Las patologías se derivan de una insuficiencia de factores antipatógenos (síndromes por deficiencia) o de unos factores patógenos excesivamente fuertes (síndromes por exceso); en muchas ocasiones se presentan situaciones complejas en las que una deficiencia de energías defensivas permite la entrada de agentes patógenos produciendo síndromes combinados de exceso y deficiencia.
Esto es muy importante a la hora de aplicar un tratamiento con acupuntura: cuando tenemos una alteración por exceso habrá que utilizar una combinación de puntos y técnicas de manipulación de la aguja muy diferentes a cuando se trata de una alteración por deficiencia, aunque en medicina occidental parezca la misma enfermedad. Si se trata de una patología por exceso habrá que aplicar métodos de sedación, pero si es una enfermedad por deficiencia tendremos que utilizar métodos de tonificación.
DIAGNÓSTICO
Un buen diagnóstico es esencial para poder aplicar un tratamiento eficaz en cualquier patología, tanto si hablamos de nuestra medicina occidental como si se trata de la MTCh.
Para poder aprovechar al máximo todo el potencial que nos brinda la acupuntura es imprescindible aprender a diagnosticar aplicando los métodos de la MTCh. Será necesario fijarse en ciertos signos y síntomas a los que a veces ni siquiera prestamos atención en medicina occidental o nos parece que nada tienen que ver con el proceso que sufre el animal.
El diagnóstico chino se basa en el principio fundamental de que los síntomas y signos son el reflejo de lo que sucede en el interior. Son como “pistas” que nos da el organismo para saber lo que está aconteciendo en él. Para poder encontrarlos la MTCh utiliza 4 métodos de diagnóstico:
- Observación o inspección.
- Auscultación y olfacción.
- Interrogatorio.
- Palpación.
La observación consiste en la inspección ocular del paciente. Hay que prestar atención a la expresión del animal, a su apariencia física, al color y textura de la piel, a la capa de pelo, al trayecto de los meridianos, a las secreciones y excreciones, etc.

Sin olvidar un aspecto fundamental que es la observación de la lengua. Examinaremos el color, la forma y el movimiento de la lengua así como las características de la saburra lingual. La lengua tiene relación con la energía, la sangre, los líquidos corporales, los órganos Zang-Fu y los meridianos. Incluso cada parte de la lengua se relaciona con un órgano (Foto 9 y 10): la punta de la lengua se relaciona con Corazón, el tercio craneal pertenece también a Pulmón, los laterales tienen que ver con Hígado y Vesícula Biliar, el tercio medio con Bazo y Estómago, y el tercio caudal con Riñón.

Por ejemplo: si aparecen anormalidades en los laterales de la lengua, indica que hay algún tipo de desequilibrio en el sistema orgánico-funcional de Hígado/Vesícula Biliar; según el tipo de anomalía (puntos rojos, manchas purúreas, palidez, enrojecimiento, etc.), se tratará de un proceso u otro.
La auscultación consiste en escuchar los sonidos del cuerpo: la voz, la respiración, la tos, etc. Y la olfacción en oler la piel, las excreciones, las secreciones, mucosidades, etc. Los diferentes sonidos y olores también nos dan datos de lo que puede estar sucediendo en el interior del organismo.
El interrogatorio es la anamnesis que realizamos al dueño o al cuidador del animal para conocer su historia pasada y actual. Nos interesa conocer datos sobre las preferencias por el frío o el calor, sobre el apetito, los gustos, la ingesta de agua, la orina, las heces, la influencia de la climatología, la estación del año y la hora del día en la evolución de la enfermedad, cambios en el carácter del animal, sus emociones, etc.
La palpación consiste en tocar diferentes zonas del organismo, palpar la piel sintiendo su temperatura, el pecho, el abdomen, las extremidades, y especialmente, el pulso. La palpación de determinados acupuntos con gran valor diagnóstico es muy importante sobre todo en grandes animales.
En cuanto al pulso, es quizás la técnica de diagnóstico más difícil y requiere años de práctica, pero nos revela una información muy detallada sobre el estado de los órganos internos, la energía y la sangre. Nos interesa no solo la frecuencia, fuerza, ritmo y profundidad sino también ciertas cualidades mucho más sutiles que recogen una gran cantidad de datos de lo que acontece en el organismo.
MECANISMOS DE ACCIÓN
Quizás lo que más llamó la atención en occidente fue el efecto analgésico tan potente como para que en China muchas cirugías se realicen con analgesia acupuntural.
Para explicarlo, primero, se propuso una hipótesis neural basada en la diferente velocidad de transmisión del impulso nervioso táctil y del doloroso. Así, cuando se aplica una aguja de acupuntura, se produce una sensación táctil que se propaga, a través de fibras ricas en mielina, más rápidamente que la sensación dolorosa que lo hace a través de fibras poco o nada mielinizadas. De esta forma, la sensación táctil alcanza la sustancia gelatinosa del asta dorsal de la médula antes que los estímulos dolorosos, impidiendo que éstos lleguen a centros cerebrales superiores donde se hacen conscientes.
Además, se ha demostrado que la acupuntura produce liberación de encefalinas y endorfinas. Estas sustancias actuarían a nivel de los receptores opiáceos del cerebro, inhibiendo las neuronas nociceptivas de la sustancia gelatinosa.
En 1973 Anderson provocó un estímulo doloroso en la pulpa dental a una serie de pacientes y vio que se elevaba el umbral del dolor cuando les trataba con electoacupuntura.
En 1977, Mayer realiza un experimento similar. Luego les administró Naloxona, que es un antagonista de la endorfina, comprobando que el efecto hipoalgésico desaparecía. A la vista de estos resultados propone que la analgesia acupuntural está mediada por opiáceos liberados de forma endógena (endorfinas).
Posteriormente se hicieron estudios en sangre, observando un aumento de su nivel de endorfinas después de la aplicación de acupuntura; y en líquido cefalorraquídeo detectando un incremento de beta-endorfinas tras el tratamiento con electroacupuntura.
Han, JS y Xie, GX, en 1984, encontraron en la médula espinal del conejo, un mediador decisivo para la analgesia inducida por electroacupuntura: la Dinorfina.
En la resolución del dolor también es importante el mecanismo de control de la inflamación que produce la acupuntura a través de diferentes sustancias, entre ellas destacan la metencefalina y la leucoencefalina.
La acupuntura puede aumentar las defensas locales y generales del organismo. Es capaz de incrementar la inmunidad celular y humoral. Se puede elevar el número de leucocitos, la actividad fagocitaria, la transformación linfocítica, la actividad de las células T, aumentan los niveles de inmunoglobulinas, de anticuerpos y de interferón.
Entre los efectos que la acupuntura tiene sobre el organismo también está implicado el sistema endocrino pudiendo regular la liberación de ciertas hormonas. Esta es la razón del éxito de la acupuntura en el tratamiento de algunas infertilidades funcionales y otras alteraciones dependientes de desequilibrios hormonales.
En cuanto a su acción sobre órganos internos, puede explicarse, en parte, a través de la estimulación del sistema nervioso autónomo. La investigación sobre la estimulación acupuntural de algunos puntos con acción orgánica demuestra que sus aferentes somatoviscerales coinciden en el asta dorsal de la médula espinal con las del órgano sobre el que actúan. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con el 6PC que clásicamente se ha relacionado en MTCh con el corazón y que es capaz de regular el ritmo cardiaco tanto si se padece una taquicardia como una bradicardia.
Con los avances de la investigación en acupuntura, se va demostrando cómo todo el organismo está implicado en sus mecanismos de acción. Esta capacidad de poder actuar sobre tantos niveles y su característica de ser un tratamiento natural carente de efectos secundarios indeseables (cuando se aplica correctamente), la convierten en una valiosa ayuda para un gran número de enfermedades.
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